Un nuevo mandamiento: NO ayudes al que te necesita

IMM Y MIDES EXHORTAN A QUE NO SE AYUDE A LA GENTE DE LA CALLE”. Este título se lee en la portada del diario El País de hoy. La intención del MIDES al querer frenar la solidaridad de la sociedad civil organizada intenta monopolizar el protagonismo que había conseguido con sus planes de asistencialismo. Si el MIDES estuviera al servicio de una sociedad (que realmente lo necesita) colaboraría con los que se proponen actuar ante una situación tan injusta.

Por Alejandro Sciarra Marguery

Formo parte de una organización perteneciente a una Parroquia ubicada en un humilde barrio de Montevideo entre cuyos cometidos cumple con el de salir a diario a entregar un plato de guiso, un vaso de leche caliente y un mensaje de esperanza a quienes tienen el cielo como techo.

No queremos que la gente se sienta muy cómoda viviendo en la calle”, afirma la Directora de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo, María Sara Ribero. ¡Que lucidez! No me toman por sorpresa sus declaraciones en la prensa, ni las del director de Integración Social del MIDES (Ministerio de Desarrollo Social), Sebastián Pereira.

Los jerarcas argumentan que si la gente les lleva frazadas, “no van a tener necesidad ni van a querer salir de ahí”. Esto me da la pauta que jamás mantuvieron un diálogo con un “sin-techo”. Quizá la Señora Ribero nunca estuvo en contacto con una persona en situación de calle y su experiencia se remite al análisis de estadísticas. Eso no lo puedo asegurar, pero sí puedo asegurarles que por más frazadas y comida que se le lleve a un individuo en situación de calle, jamás vivirá “muy cómodo”. Especialmente cuando la temperatura a la intemperie se ubica por debajo de cero grados y la sensación térmica se vuelve insoportable.

Las frazadas que a muchos se les lleva a diario son robadas a las pocas horas por adictos que las usan para obtener a cambio una dosis de pasta base; sus braseros son pateados y ellos mismos son tomados a golpes, robados y -a veces- hasta prendidos fuego. ¡Vaya si tendrán necesidad de salir de la calle! Pero aún así no lo hacen.

Dicen que hay unas 1.200 personas viviendo en la calle. Puedo dar fe de que la enorme mayoría son hombres adultos que han pasado años en esa situación y la más dura realidad nos dice que no podrán adaptarse a otro estilo de vida. Pero sí pueden aprehender amor y, con eso, vivir un poco “menos peor”. 

Le aclaro a ambos jerarcas que si nosotros dejamos de salir a la calle con un plato de comida, eso no les impedirá comer. Irán a un tacho de basura, harán una changa por unos pesos, quizás algunos se inclinen a la delincuencia, pero comerán. Morirán de frío, pero comerán. De ahí nace nuestra tarea, que busca darles lo que no encontrarán en la basura y que el Estado ha demostrado ser absolutamente incapaz de darles: unos minutos de alegría antes de volver a sumergirse en la crudeza de la calle; la esperanza de que el mañana podrá ser mejor, y la experiencia de sentirse queridos por alguien en un mundo tan adverso. Me asombra que se los quiera privar de esto.

Creo que detrás de esta actitud del gobierno hay algo más. Si el MIDES no hubiera sido utilizado desde un comienzo como un fin en sí mismo, como un elemento propagandístico para captar de votos, las cosas se hubieran manejado de otra forma. Cada día me convenzo más de que la intención del MIDES al querer frenar la solidaridad de la sociedad civil organizada es sólo para no perder el protagonismo que había conseguido con sus planes de asistencialismo. Si el MIDES estuviera al servicio de una sociedad (que realmente lo necesita) colaboraría con los que se proponen actuar ante una situación tan injusta.

Termino diciendo que a ningún voluntario se le ocurriría ponerse en contra de los refugios ni incentivar la no concurrencia de las personas en situación de calle. Al contrario, se les fomenta la participación en estos programas pero muchos de ellos responden negativamente. Los argumentos no son siempre racionales, pero otros sí. Si van por la noche a un refugio, perderán su lugar en la calle, su esquina o su techo. Quizá también pierdan su puesto como cuidacoches.

Es un problema complejo, pero la actitud del MIDES no aporta absolutamente nada. Están actuando como si sus refugios estuvieran vacíos y como si fueran la panacea. Actúan como si se les estuviera quitando clientes en lugar de coordinar acciones con los voluntarios. Emiten avisos de este tipo en la prensa y reparten volantes que provocan en nosotros el sentimiento opuesto; el de salir en busca de quienes más nos necesitan para darles todo lo que el Estado no es capaz de darles.

Alejandro Sciarra Marguery

4 notes

Show

  1. en-elcamino posted this

Blog comments powered by Disqus